
Desde que me levanto hasta que me acuesto me hago esta pregunta, ¿Por qué?, ¿Por qué?, hasta que la garganta se me seca, no somos capaces de entender que contribuimos en poca o mucha medida a retroalimentar un sistema que nos hace esclavos, que nos hace someternos, porque no vemos lo obvio, porque idealizamos a individuos mezquinos, opresores, megalómanos, ególatras, misóginos, ladrones, mentirosos….
Las empresas se deslocalizan para ser más rentables, para esclavizar a seres que lo único que ansían es la ilusión de un humo que les han vendido, cuando marcas que cuestan un pastón les importa un cojón que la gente empleada en sus fábricas se intoxiquen, trabajen en condiciones de esclavitud, que niños se empleen a fondo en sus producciones, que contaminen la tierra donde se ubican porque los corruptos de sus gobiernos solo quieren más parné, cuando averiguas que la producción agrícola es más barata en países donde el salario es irrisorio y las jornadas dilatadísimas, cuando no entiendes porque productos hechos con folatos que se sabe científicamente que muta el ADN de los fetos, y futuros niños. Que se usan infinidad de químicos en cualquier objeto, alimento que se comercializa, y que mas de un 85 % no se han estudiado sus consecuencias en la salud, cuando sigues averiguando que la única idea que mueve a cualquier poderoso es el dinero, que cualquier personaje público y famosote lo único que le importa es aumentar su ego, cuando sabes que detrás de la ropa barata hay una producción clandestina de explotación en condiciones infrahumanas, cuando sabes que tomar un café es favorecer el enriquecimiento de ciertas marcas a cambio de una subsistencia pésima de quien lo produce, cuando te comes una piña estas cortando en rodajas a todos esos trabajadores que son explotados y contaminados con productos químicos elevadísimos, en condiciones pésimas de trabajo y favoreciendo la bajada de precios por un control desmedido de la producción, cuando compras a tu hijo la marca de moda de ese empresa que vende ilusiones y princesas a nuestros niños que sabiendo que hay sustancias químicas que les perjudican no tienen ninguna consideración en usarlas y contaminarlos y encima pagamos fortunas por esos productos.
Así seguiría infinitamente, y volvemos al ¿Por qué?, ¿Por qué lo consentimos?, ¿Por qué miramos a otra parte?, ¿Por qué no exigimos a nuestros políticos (que a su vez son unos vendidos de los que manejan el cotarro) que nos protejan de los bandidos a los que nos enfrentamos diariamente?, las preguntas seguirían hasta el infinito y las respuestas escasas. La gente no quiere saber, se siente cómoda en su ignorancia, porque si no que hacen, que compran, que comen, que visten, a quien adoran, con que se distraen.
Porque ser consecuentes con sus actos es un compromiso demasiado elevado, porque pensar les lleva a tener que dar un paso más y claro hay ya empezamos a complicarnos la vida, y eso no gusta, prefieren complicarse la vida dentro de esa ilusión que les han hecho ver que lo que tienen es lo bueno y que si estas dentro eres genial, aceptado y tienes mucha suerte.
Pues como si de una obra de teatro se tratara, que continúe la función…
Las empresas se deslocalizan para ser más rentables, para esclavizar a seres que lo único que ansían es la ilusión de un humo que les han vendido, cuando marcas que cuestan un pastón les importa un cojón que la gente empleada en sus fábricas se intoxiquen, trabajen en condiciones de esclavitud, que niños se empleen a fondo en sus producciones, que contaminen la tierra donde se ubican porque los corruptos de sus gobiernos solo quieren más parné, cuando averiguas que la producción agrícola es más barata en países donde el salario es irrisorio y las jornadas dilatadísimas, cuando no entiendes porque productos hechos con folatos que se sabe científicamente que muta el ADN de los fetos, y futuros niños. Que se usan infinidad de químicos en cualquier objeto, alimento que se comercializa, y que mas de un 85 % no se han estudiado sus consecuencias en la salud, cuando sigues averiguando que la única idea que mueve a cualquier poderoso es el dinero, que cualquier personaje público y famosote lo único que le importa es aumentar su ego, cuando sabes que detrás de la ropa barata hay una producción clandestina de explotación en condiciones infrahumanas, cuando sabes que tomar un café es favorecer el enriquecimiento de ciertas marcas a cambio de una subsistencia pésima de quien lo produce, cuando te comes una piña estas cortando en rodajas a todos esos trabajadores que son explotados y contaminados con productos químicos elevadísimos, en condiciones pésimas de trabajo y favoreciendo la bajada de precios por un control desmedido de la producción, cuando compras a tu hijo la marca de moda de ese empresa que vende ilusiones y princesas a nuestros niños que sabiendo que hay sustancias químicas que les perjudican no tienen ninguna consideración en usarlas y contaminarlos y encima pagamos fortunas por esos productos.
Así seguiría infinitamente, y volvemos al ¿Por qué?, ¿Por qué lo consentimos?, ¿Por qué miramos a otra parte?, ¿Por qué no exigimos a nuestros políticos (que a su vez son unos vendidos de los que manejan el cotarro) que nos protejan de los bandidos a los que nos enfrentamos diariamente?, las preguntas seguirían hasta el infinito y las respuestas escasas. La gente no quiere saber, se siente cómoda en su ignorancia, porque si no que hacen, que compran, que comen, que visten, a quien adoran, con que se distraen.
Porque ser consecuentes con sus actos es un compromiso demasiado elevado, porque pensar les lleva a tener que dar un paso más y claro hay ya empezamos a complicarnos la vida, y eso no gusta, prefieren complicarse la vida dentro de esa ilusión que les han hecho ver que lo que tienen es lo bueno y que si estas dentro eres genial, aceptado y tienes mucha suerte.
Pues como si de una obra de teatro se tratara, que continúe la función…

















